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  • Foto del escritorSebastián Zerrate

¡Social Bomb!

Que no te estalle la cabeza


Esta era digital ha traído consigo cambios sin precedentes en la forma en que consumimos información y nos conectamos con los demás. Las redes sociales y el contenido digital se han convertido en elementos omnipresentes de nuestras vidas. Sin embargo, esta exposición desbordada no está exenta de consecuencias. A lo largo de este blog, exploraremos algunos de los desafíos que plantea la sobreexposición al contenido digital y cómo esta puede afectar nuestra identidad y salud mental.


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Social Bomb


Primer Post: #Sobreexposición e identidad


La expansión de las redes sociales y el contenido digital ha creado un vasta y atractiva vitrina de vidas, experiencias y perspectivas. Todas en línea, aparentemente gratuitas y al alcance de un scroll. Es una actualidad donde la exposición permanente a las vidas de los demás es prácticamente inevitable. En este entorno, las personas se enfrentan a un conflicto de identidad como nunca antes.

Desde los más jóvenes hasta los más mayores, la búsqueda de nuestra propia identidad se ve influenciada por las vidas digitales ajenas. La comparación constante con amigos, familiares o incluso desconocidos en línea, puede generar una sensación de insuficiencia que nos desgarra por dentro. Las redes sociales se han convertido en un intento de espejo de nuestra identidad, pero a menudo, esta representación es distorsionada y fragmentada.


A medida que compartimos momentos de nuestras vidas, seleccionamos y editamos meticulosamente los aspectos que presentamos en línea. Los momentos que compartimos no son la totalidad de nuestras experiencias, sino más bien una versión idealizada de nosotros mismos. Esto, en esencia, es la antítesis de la autenticidad. Nos presentamos de una manera que a menudo omite las luchas, los momentos difíciles y las imperfecciones que son intrínsecos a la vida humana.


Esta enferma comparación constante puede erosionar nuestra autoaceptación. Por eso es vital plantear preguntas sobre lo que significa ser auténtico. ¿Debemos aspirar a una imagen idealizada de nosotros mismos? ¿Cómo reconciliamos la necesidad de ser auténticos en un entorno que promueve la perfección aparente?

La búsqueda incesante de ideales puede ocasionar grandes complicaciones psicológicas. No es de extrañar la alta prevalencia de cuadros psiquiátricos (depresión y ansiedad) que padece esta generación. A medida que las redes sociales se han convertido en una extensión de nosotros mismos, enfrentamos el desafío de definir quiénes somos en medio de un infinito de identidades plastificadas.



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Segundo Post: #Superficialidad y confusión ¿Qué es felicidad?


Vivir inmersos en las redes sociales y el contenido digital también contribuye a la propagación de la superficialidad y la confusión en la búsqueda de la felicidad. A medida que pasamos más tiempo en línea, estamos devorando a una gran cantidad de información, opiniones y estímulos que a menudo carecen de profundidad y significado.


En este entorno, las imágenes y las noticias se desplazan al instante y es fácil quedar atrapado en las primerísimas capas de la realidad. Las publicaciones efímeras, los titulares llamativos y la eterna búsqueda de entretenimiento flash, pueden llevarnos a deslizarnos en una existencia caracterizada por la frivolidad y la falta de conexión emocional real.


La presión de compartir aspectos destacados de nuestras vidas en redes sociales fomenta una cultura de consumo rápido y una búsqueda de experiencias vacías que parecen ser socialmente aprobadas. Esto puede resultar en un ciclo de consumo constante, en el que se valora más la acumulación de bienes materiales y experiencias fugaces que la exploración de la riqueza interior y la conexión significativa con los demás.

La búsqueda de la felicidad, determinada por lo que vemos en línea, lleva a una confusión profunda sobre lo que realmente significa ser feliz. Las expectativas poco realistas creadas por la vitrina de pieles perfectas, a menudo nos alejan de la apreciación de los momentos cotidianos y las relaciones auténticas. Como resultado, nos encontramos persiguiendo una idea ilusoria de la felicidad, en lugar de experimentarla en nuestras vidas diarias.

En última instancia, la superficialidad y la búsqueda desenfrenada de la felicidad basada en estándares digitales, nos obligan a desconectar de nuestro verdadero potencial como seres humanos. Perdemos de vista lo que realmente importa en la vida: las conexiones significativas, el desarrollo personal, la espiritualidad y la búsqueda de un sentido de propósito.



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Tercer Post: La influencia de @grandes industrias y @poderes


Es esencial comprender que la sobreexposición al contenido digital no ocurre sin mediación; está desarrollada en gran medida por influyentes industrias y poderes que moldean activamente lo que consumimos en línea. La información, las noticias y el entretenimiento que encontramos en internet no son siempre productos orgánicos, sino que a menudo están diseñados para cumplir intereses económicos, políticos y de ingeniería social.


Grandes corporaciones y conglomerados de medios tienen injerencia significativa en la forma en que se presenta y se difunde la información en línea. Los algoritmos de las redes sociales, diseñados para mantener a los usuarios comprometidos y generar ingresos publicitarios, usualmente priorizan contenido sensacionalista y polarizador. Esto puede llevar a una mayor separación en la sociedad, donde la gente se encuentra atrapada en burbujas de información que refuerzan sus creencias existentes y limitan su flexibilidad frente a perspectivas diferentes.


Además, la publicidad en línea está diseñada para rastrear nuestros intereses y comportamientos y así adaptar anuncios específicos. Esto puede resultar en una experiencia de navegación que parece más personalizada, pero también implica gran susceptibilidad a la manipulación. La información y el contenido que vemos, se diseña para mantenernos en línea y consumir más, es un camino directo a la adicción y al sesgo de percepción creado intencionalmente por estos microcosmos que crean exclusivamente para nosotros.


La influencia política y social en el contenido digital es evidente. Gobiernos y grupos de interés utilizan estrategias de desinformación, propaganda y manipulación en línea para moldear la opinión pública y fomentar agendas específicas. Esto socava la confianza en la información y contribuye a un clima de incertidumbre. Claro, para los que logran darse cuenta de este contexto de manipulación.



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Hemos hablado de un mundo digital saturado de información y estímulos. Ahora, ¿quién tiene la responsabilidad aquí? La carga recae sobre nosotros a la hora de filtrar y seleccionar cuidadosamente el contenido que consumimos. Esto no significa que debamos rechazar las redes sociales o las herramientas digitales. De hecho el internet y todo lo que en él se cuece tiene potencial de prodigio y es avance poderoso que hemos tenido la oportunidad de ver. Pero debemos utilizar estas herramientas de manera consciente y equilibrada. Debemos decidir ser los directores de nuestra experiencia digital y no simples títeres.


El autocontrol es una habilidad fundamental para este fin. Debemos ser capaces de establecer límites para el tiempo que pasamos en línea, tanto como para la cantidad y calidad de información que consumimos. Establecer rutinas específicas para el uso de redes sociales y dispositivos electrónicos, puede ser una estrategia efectiva para evitar la sobreexposición. Además, debemos ser críticos acerca de las fuentes de información a las que damos crédito y verificar la veracidad de lo que vemos en línea.

La sabiduría en el uso de herramientas digitales es esencial para tomar decisiones informadas sobre cuándo y cómo interactuamos en línea. Podemos elegir participar en comunidades en línea que fomenten la positividad, el aprendizaje y la conexión significativa. Al hacerlo, contribuimos a la creación de un entorno digital más saludable y beneficioso para todos.


En lugar de permitir que el contenido devore quienes somos, debemos tomar el mando y utilizar estas tecnologías para enriquecer nuestras vidas. Esto implica establecer y estar atentos de nuestros objetivos al utilizar estas herramientas. Al definir nuestras intenciones, podemos aprovechar al máximo la experiencia digital y evitar caer en patrones perjudiciales de consumo.


El contenido digital y las redes sociales son un fenómeno contemporáneo que merece profunda reflexión. Al ser conscientes de los desafíos que representa y tomando medidas para un uso consciente, podremos aprovechar al máximo las oportunidades que estas tecnologías ofrecen sin comprometer nuestra identidad y bienestar mental. ¡Humanidad, esta vez hagámoslo mejor!



Con las mejor de las energías,

Sebastián Zerrate

Director creativo en SZ Estudios


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